EL TANQUE

SIGLOS DE HISTORIA

En el siglo XVI, la costa de la comarca Daute, en el norte de la Isla, albergaba una importante población. Esta era una zona rica, con abundancia de cultivos que necesitaban agua para su riego. Con este propósito se construyó un pequeño estanque en los altos de Garachico.

En las proximidades de este “tanque” surgen dos núcleos de viviendas, el primero se agrupó en torno a ese mismo depósito y con el transcurso del tiempo terminó llamándose El Tanque. El segundo se formó en los alrededores de una edificación destinada al almacenamiento del grano que se denominó El Granel.

A lo largo del siglo XVI estos dos núcleos fueron creciendo, hasta que ya contaban con su propia parroquia dedicada a San Antonio de Padua, pero continuaban bajo la jurisdicción de Garachico.

La antigüedad de nuestro pueblo está documentada hacia 1605. Existiendo dos asentamientos importantes el de La Atalaya (Tanque Bajo, declarada Bien de Interés Cultural desde 1990)  y el de Los Partidos de Franquis (San José de Los Llanos). El primero contaba con un templo dedicado a San Antonio de Padua, erigido en 1596, hijuela de la Parroquia Matriz de San Pedro de Daute desde 1540. Contando con un archivo parroquial que data de 1643 (con libro de matrimonios de 1643, libro de bautismos de 1648 y libro de defunciones de 1702) Actualmente y desde el año 2005, este valiosísimo patrimonio documental se conserva en el Archivo Diocesano de San Cristóbal de La Laguna.

En el siglo XVII se construye La Alhóndiga, edificio destinado al almacenamiento comunal de varios tipos de cereal, con sus fondos se compraban bienes, se hacían préstamos y entre sus paredes se reunían los vecinos. El edificio de La Alhóndiga datado anterior a 1636, a lo largo de su historia ha servido de múltiples usos, desde casa consistorial, colegio, prisión y parroquia en varias ocasiones, por ejemplo cuando en 1706 se producía la catastrófica erupción del volcán de Trebejo, que destruyó el templo de San Antonio descrito ya en su día por historiadores de la talla de Núñez de La Peña, que habla de El Tanque en el siglo XVIII como “…que tenía buena parroquia, con cura y hay alcalde…” constatando estos datos el Obispo Dávila  y el mismo Viera y Clavijo (importantísimos referentes escritores e historiadores canarios).

En 1621, el alcalde de Garachico delega sus funciones en un nuevo edil para la zona de El Tanque y El Granel, lo que manifiesta que ya existía allí un importante núcleo de población.

Como dato meramente estadístico se considera a El Tanque municipio con todas las de la ley, desde el 16 de abril de 1642, independiente totalmente en lo civil, del dominio que sobre nosotros ejercía La Villa y Puerto de Garachico, contando con Alcalde-Presidente propio desde 1621, Don Baltasar González (que hasta nuestros días son 18 los alcaldes que nos han presidido).

A principios del siglo XVIII un triste acontecimiento va a tener devastadoras consecuencias; desde los primeros días de mayo de 1.706 se venían notando temblores, pero el día cinco se abre la tierra en Trebejo y abundantes coladas de lava comienzan a cubrir muchos terrenos fértiles del municipio, las casas y la parroquia, vertiéndose por el acantilado hacia Garachico.

Para la multitud de familias tanqueras que vivían de la agricultura este hecho fue completamente desastroso, después de dos siglos de historia tuvieron que comenzar de nuevo y casi desde cero. Después de la erupción del volcán muchos habitantes de El Tanque emigraron, pero los que se quedaron enseguida se pusieron manos a la obra para comenzar de nuevo. Ese mismo año, La Alhóndiga (una de las pocas edificaciones que se salvó de la erupción) se habilita como parroquia y se reparte el grano almacenado entre los vecinos para que siembren los terrenos que se salvaron.

En 1.707 se comienza la construcción de la nueva iglesia, que por fin queda terminada en 1.729.A lo largo del siglo XIX, la población del municipio se va recuperando, hasta que, a finales de siglo ya se supera de nuevo el millar de habitantes.

En 1.909, la tierra tiembla de nuevo, los vecinos se asustan pues conocen bien el desastre y el hambre que provoca un volcán. Sin embargo, la erupción del Chinyero solo supone la pérdida de algunos terrenos en la zona alta del municipio.

Después de la erupción del Chinyero la población tanquera sufre un nuevo descenso, esta vez a causa de la emigración masiva hacia America en busca de mejores condiciones de vida, pero con el paso de los años y gracias a la mejora económica que el turismo trajo a nuestras Islas la población se ha ido recuperado y ha provocado de nuevo el crecimiento y el desarrollo de nuestro Municipio manteniéndose hasta nuestros días.